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Nuestra Historia

EL CUERPO DE BAILE DEL SODRE 

Desde su fundación el 27 de agosto de 1935, el Cuerpo de Baile del Sodre ha sido el organismo artístico público encargado de desarrollar el ballet clásico profesional en el Uruguay. Se creó una compañía nacional que incluyera en su repertorio no solo el vasto espectro del ballet clásico, sino también que incorporara a los referentes y promoviera creaciones en el área de la danza contemporánea y moderna, para goce y disfrute de todos los ciudadanos.

Uruguay y especialmente Montevideo, fue durante la primera mitad del siglo XX, escala indiscutida de todas las grandes figuras y compañías, que llegaban al continente desde los grandes centros de producción en materia de danza: Europa, Rusia y Estados Unidos.

Existía un público ávido y exigente. No era del todo imaginable que una compañía profesional nacional pudiera surgir en ese Uruguay tan afecto y receptivo a las grandes corrientes internacionales; sean en danza, teatro, literatura, filosofía.

Sin embargo el gobierno, en ese país pujante y dinámico de mediados de los años treinta, decide hacerse cargo de la conformación de una compañía estable de danza clásica (27 de agosto de 1935) colocándola bajo la égida del SODRE y recayendo su primera dirección artística en el Mtro. Alberto Pouyanne, quien logra llevar a escena su primer espectáculo el 23 de noviembre de 1935: Nocturno Nativo, sobre música de Vicente Ascone, e inspirado en elementos del folclore nativo.

Se puede apreciar que subyacen dos líneas del pensamiento de la época en perpetua tensión: el reconocimiento e identificación con una fuerte tradición artístico cultural europea por un lado y por el otro, el profundo deseo de reivindicar un ser y sentir oriental, de dotarlo de una identidad propia, de una forma artística, de una trascendencia que supere lo meramente folclórico, autóctono o pintoresco.

El estilo de esta joven compañía se irá conformando con los eclécticos aportes del esteticismo francés, que llega a estas latitudes de la mano de Roger Fenonjois; de la mítica expresividad amplificada de la escuela rusa con los aportes de Gala Chabelska, Tamara Grigorieva, Vaslav Veltcheck, Yurek Shabelevsky y María Ruanova; de las nuevas visiones de la línea norteamericana a través del trabajo de un William Dollar. Todos ellos -entre otros destacados maestros y bailarines de mediados del siglo XX- llegaron hasta nuestro país para trabajar con esta compañía, siendo los responsables de ir dotándola de una fuerte exigencia y un depurado estilo de una sutileza y contundencia de interpretación, de una musicalidad y presencia comunicativa particular. 

La efervescencia de entonces tanto dentro del cuerpo de ballet como en el resto del panorama artístico nacional y de la ciudad toda, consecuencia de múltiples experiencias propiciadas por artistas y maestros provenientes de los más remotos escenarios europeos, permitieron que el arte del ballet llegara a formar parte de la vida misma de los montevideanos. Mme. Marianne Ivanov y Lolita Parent -solo por mencionar algunas de las étoiles de la época- encarnaron personajes fantásticos, reales e irreales a la vez, que con sus gestos, palabras y desplantes dieron nacimiento a nuestra mitología particular.

Entre los integrantes del elenco uruguayo en sus primeras décadas hay que mencionar especialmente a Olga Banegas, Flor de María Rodríguez, Tola Leff, Hebe Arnoux, Lía Dell´Ara, Sunny Lorinczy, Alfredo Corvino, Miguel Therekov, Raúl Severo, Micha Dimitrievich, Eduardo Ramírez, Marina Korolkov, Olga Bérgolo, y Sara Nieto, que protagonizaron galas que quedaron en el mejor recuerdo de los amantes del ballet.

Capítulo aparte en la historia del Cuerpo de Baile del Sodre, merece la legendaria pareja de primeros bailarines conformada por Margaret Graham y Tito Barbón, ambos argentinos, proveniente del Teatro Argentino de La Plata, quienes supieron inspirar a sucesivas generaciones desde los escenarios y desde su profunda vocación docente. 

En su afán de ganar al ciudadano, esta compañía sale de su propia sala en inolvidables galas al aire libre en el Parque Rivera o el Lago del Parque Rodó, en presentaciones acompañadas por la orquesta del Sodre, convirtiéndose en favoritos de los montevideanos de la época. Cuentan los más memoriosos que “la gente iba colgada de los ómnibus a verlos”. Igualmente exitosas fueron las experiencias de espectáculos gratuitos para obreros para que “las masas de trabajadores de la capital pudieran cultivar sus sentimientos más elevados en las bellezas del arte”.

El repertorio de la compañía se va desarrollando y ampliando. Datan de esta época la inclusión de obras como Istar, Sueño de una noche de Verano, Chopiniana, Les Shylphides, El Lago de los Cisnes, El Gallo de Oro, El Sombrero de Tres Picos, La Perí, El Moro de Venecia, Coppelia, entre otras.

La década de los 70 inaugura trágicamente con llamas un sombrío periodo para esta compañía y para el SODRE en general. Con el incendio del Estudio Auditorio, se pierde gran parte de su acervo, tradición e historia; se congela el presente en tiempos de miedo y dictadura; se hipoteca su futuro en el desamparo de quedarse sin sede, marco y propuesta.

Aun así, la compañía no cesa de enriquecerse eventualmente con el aporte de personalidades de la danza como el soviético Vilen Galstian, la carismática francesa Françoise Adret, la cubana Elena Madan Vera y los argentinos Rodolfo Lastra, Adriana Coll y Graciela Piedra. Sumado al inquebrantable ánimo y espíritu de primeros bailarines como Sandra Giacosa, Mariel Odera Alejandro Godoy, Walter Vieites, Rossana Borghetti, Patricia Martinez y Sofía Sajac, quienes mantuvieron viva la llama del ballet durante las siguientes décadas pese a todas las dificultades.

De ese período datan también las colaboraciones de notables coreógrafos y maestros latinoamericanos de renombre internacional como Oscar Araiz, Mauricio Wainrot, Graciela Piedra, Raul Candal, Gustavo Mollajoli o de los invitados del porte del rumano-francés Gigi Caciuleanu o del francés James Amar, que dieron nuevos bríos y aliento a la expresión coreográfica y aportaron una importante cuota de renovación.

Desde 2009 la compañía, luego de peregrinar por diferentes espacios precarios de ensayo (Auditorio Nelly Goitiño, Palacio Salvo), pasa a residir definitivamente en el flamante Auditorio Nacional Dra. Adela Reta, aún en obras pero con una imponente sala donde poder presentarse.

EL BNS | BALLET NACIONAL SODRE 

Desde junio de 2010, bajo la dirección artística del reconocido Mtro. Julio Bocca, la compañía, ahora denominada BNS | BALLET NACIONAL SODRE, sufre la mayor transformación de toda su historia. Un nuevo equipo se hace cargo de la gestión y se refunda la compañía, abriéndose una nueva etapa que llega hasta nuestros días.

La incorporación del Mtro. Julio Bocca como Director Artístico provoca un profundo y dinámico proceso de refundación del elenco nacional, abriendo sus puertas a la región y al mundo tanto en la integración de sus componentes como en la elección de los maestros, coreógrafos y bailarines invitados, reiniciando una paulatina y segura incorporación de la compañía en un sendero de excelencia ya acorde a estos tiempos y en un nivel internacional. 

Se da comienzo a una gestión moderna y dinámica de una compañía que retoma una antigua tradición de vincular su trabajo al de importantes figuras del mundo de la danza, elevando así la exigencia, la excelencia y el desafío para tornar esta disciplina artística, cada día más accesible a mayores y más heterogéneos auditorios, ávidos de reencontrarse con el placer de poder presenciar y apreciar un excelente espectáculo de gran porte como lo es el ballet.

Desde entonces se han estrenado en el Auditorio Nacional más de treinta obras, muchas de ellas en versión integral, de los grandes ballets clásicos (Giselle, El Lago de los Cisnes, La Bayadera, El Corsario, La Sílfide, El Cascanueces, La Viuda Alegre, Don Quijote, Coppelia, Romeo & Julieta por nombrar algunas), obras paradigmáticas del mejor repertorio contemporáneo y moderno (Hamlet Ruso, Un Tranvía Llamado Deseo, Donizzetti Variations, The Leaves are Fading, Sinfonietta, Without Words, La Consagración de la Primavera, In the Middle Somewhat Elevated, El Mesías, Petite Mort entre otras), y creaciones originales para la propia compañía (Tres Hologramas (Inthamoussú / Jorge Drexler) / Gracias (Graciela Figueroa) / Tango & Candombe (Ana Maria Stekelman) / Nocturno (Inthamoussú / Juan Campodónico & Campo) / One And Others (Demis Volpi / Christos Hatzis) / Episodios Sobre un Mismo Tema (Andrea Salazar / Luciano Supervielle) / Instantáneas (Andrea Salazar / Luciano Supervielle).

Presentaciones puntuales y ambiciosas giras nacionales e internacionales vuelven a pautar la presencia de esta compañía tanto en el país, en la región como en el mundo, sucediéndose presentaciones en España, Italia, Omán, China, Tailandia, Israel, México, Cuba, Venezuela, Colombia, Perú, Chile, Paraguay, Argentina y Brasil.

El BNS se yergue como reflejo de un nuevo país; de nuevas generaciones; de renovadas potencialidades; una compañía joven, renovada, con un amplio repertorio, con grandes producciones, con una creciente proyección internacional, con un público que supera los 100.000 espectadores anuales lo que la hace estar más cerca del ciudadano, destinatario último y beneficiario absoluto de nuestro trabajo y labor cotidiano. Una compañía viva que quiere demostrarse a sí misma, a la sociedad que la creó y sostiene, y por qué no, al mundo entero su potencialidad creativa, su capacidad de producción artística, su poder de convocatoria y su vigencia acrecentada a través de los tiempos.

A - “El festín de la araña” Olga Banegas

1936

B - “La Peri” Alberto Pouyanne

1936

C - Margaret Graham

D - “Danubio Azúl” de Strauss

Teatro al aire libre - Parque Rodó / 1939

E - En la ciudad de Yaguarón

1958

F - “Apollón”

1958

G / H -Auditorio Nacional Dra. Adela Reta