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La Sílfide

La Sílfide / 2013

La Sílfide / 2019

ESTRENO MUNDIAL

12 de marzo de 1832, Ballet de la Ópera de París, Palais Garnier, París, Francia
Coreografía: Filippo Taglioni
Música: Jean Schneitzhöffer
Reparto: Marie Taglioni, Joseph Mazilier y Lisa Noblet.
Fuente: 1, 2

1836, 28 Noviembre, Royal Theater Royal Danish Ballet - Copenhagen

ESTRENO BNS / 2013

Del 14 de marzo, Auditorio Nacional del Sodre, Montevideo, Uruguay
Coreografía: Auguste Bournonville (1805-1879)
Música original: Herman Severin Løvenskiold (1815-1870)


Argumento



Primer acto 
La acción transcurre en Escocia. James, prometido de la joven Effy, aparece en escena dormido en un sillón, en la sala de una casa de campo. Junto a él, lo contempla la sílfide, simpático personaje alado que luego de revolotear alrededor de su inalcanzable amado, lo despierta con un beso. James, que muchas veces había soñado con ella, al verla cobrar vida por primera vez ante sus ojos, la persigue intentando atraparla, pero ella huye, desvaneciéndose por la chimenea. James queda solo y confundido. De pronto recuerda que hoy es el día en que se casará con Effy. Los sirvientes comienzan a hacer los preparativos para dicha celebración. Anne, madre de Effy y tía de James, entra acompañando a su hija, quien encuentra a su novio pensativo e indiferente. 
Gurn, ama en secreto a Effy, aprovecha el momento para entregarle un ramo de flores silvestres y decirle palabras galantes. James interviene, le dice a Effy que lo disculpe por su indiferencia a la vez que se interpone entre ella y Gurn, quien avergonzado se retira. 
Los jóvenes del pueblo vienen a felicitar y a entregar presentes a la joven pareja que los engalanarán durante la ceremonia. En cierto momento, alguien se percata que junto al fuego está la vieja Magde, la bruja del pueblo. James intenta echarla, considerando su presencia como un mal augurio. 
Effy consigue que James se calme y permita a Magde leer la buena ventura a las muchachas y muchachos del pueblo. Cuando le toca el turno a Effy, esta le pregunta si será feliz en su matrimonio, a lo que Madge le dice que será feliz… pero no con James. Le predice que se casará con Gurn, quien la ama con todo su corazón. James se pone furioso y consigue echar a la bruja de la casa, mientras Effy le dice que ella no cree en esas predicciones. 
Effy se retira con su madre a prepararse para la boda y el resto de los amigos también se va. James se queda solo de nuevo, pensativo, cuando vuelve a aparecérsele la sílfide, muy triste. James le pregunta sobre la causa de su pena y ella se niega a responderle. Finalmente, ganando su confianza le confiesa que está enamorada de él desde el primer día que lo vio y que, sin que él se haya dado cuenta, lo ha acompañado día y noche. Tocado por esta confesión de la sílfide, James le dice, muy a su pesar, que no puede corresponderla pues ya ha dado su palabra a Effy. La sílfide intenta escapar. James quiere atraparla. Ella le arrebata el paño familiar que le entregara Anna. Gurn, que ha regresado, ve a James dar extraños saltos sin sentido alguno. Como la sílfide solo puede ser vista por James, Gurn cree que este se ha vuelto loco y sale en busca de Effy y su madre.

Segundo acto
En el bosque, es ya de noche y una espesa bruma deja apenas entrever el ceremonial de un aquelarre de brujas presidido por Magde. Mientras bailan, conjuran sobre un trozo de fina tela. El hechizo se ha completado, la niebla se dispersa y las brujas desaparecen. James conoce el idílico mundo de la sílfide de la mano de ella. Con la salida del sol aparecen sus hermanas en escena. El bosque y las montañas son sus dominios. Viven allí alejadas de los ojos de los hombres. Ella lo halaga intentando contemplar todos sus deseos; él, extasiado, olvida todo lo que hasta ese momento ha amado. Ella, por momentos se muestra esquiva, lo que lo desconcierta y enoja. Las sílfides bailan junto a su hermana causando fuerte impresión en James, cuyo entusiasmo desbordado lo lleva a intentar abrazar a esta delicada criatura una y otra vez. Ella desaparece justo en el momento que él piensa que la ha logrado atrapar. James vanamente la persigue. Gurn y sus amigos llegan al claro del bosque. Gurn descubre el sombrero de James.

Simultáneamente, aparece Madge y le arrebata el sombrero atemorizando al pobre Gurn. Ella le ordena callarse y dirigirse presto a la colina desde donde vienen Effy y Anna. Madge le dice a Effy que James se ha vuelto loco y que su profecía se cumplirá porque Gurn está predestinado a ser su esposo. Aunque profundamente entristecida Effy acepta que Gurn la escolte hasta su casa. 
James regresa con el corazón desesperado y entristecido. Con fingida compasión, Magde se le acerca. Mientras este le cuenta qué le ha sucedido, ve la tela que cuelga del cinto de la bruja. Le ruega que se la dé. Cree que con ella volverá atraer a la sílfide. La bruja finge no poder entregársela, cediendo finalmente. Le dice que crea en su poder y que envuelva a la sílfide en la fina tela, para que sus alas caigan y él finalmente pueda hacerla suya. Agradecido James se va en busca de su amada. James encuentra a la sílfide jugando con un nido de pájaros y le reprocha su gesto, que puede llegar a asustar animales inocentes. Ella se arrepiente, se siente fuertemente atraída por la hermosa tela que este lleva y que intencionadamente se la niega. 
La sílfide le ruega por la tela y promete no huir más si se la entrega. En un intento por quitársela, es atrapada por James quien la envuelve en la propia tela. Sus alas caen y es entonces cuando él se da cuenta de lo terrible que ha hecho sin querer: quitarle la vida a su amada. Agonizante, la sílfide le pide que intente regresar con Effy y muere deseándole que sea muy feliz. James se postra ante su cuerpo. Sus hermanas sílfides la rodean y se la llevan. Madge entra y se regocija con el sufrimiento de James y responde a sus reproches con la fría risa de la venganza. Ella le señala a la distancia el lugar donde Effy y Gurn se están casando. Sumido en un profundo dolor, James cae muerto.